Abril 1 de 2010
Sergio Muñoz – Presidente OCE-Unicesar, Miembro de la
Dirección Nacional del Polo Joven.
Sea este el momento oportuno para saludar efusivamente a
ASPU, asociación insigne de los profesores universitarios que, desde su
nacimiento en la
Universidad Nacional , y reconocida legalmente en el año de 1966, ha propugnado con
vehemencia, al igual que nosotros, por los principios consignados en el
Manifiesto de Córdoba, ampliados, actualizados, y hoy sintetizados en unos ejes
fundamentales, cuales son la defensa de la educación pública, científica, en
medio de un ambiente democrático, con altos índices de calidad y al servicio
del desarrollo de la nación.
Hoy, en medio de los actuales y profundos momentos de
crisis económica, financiera, política y social, ASPU se ha erigido como un
baluarte esencial de la resistencia democrática y civilista que diversos
sectores sociales, especialmente la comunidad educativa a distinto nivel, ha
ejercido activamente contra las actuales políticas retardatarias que tanto daño
le han hecho a nuestro país.
En el caso de las universidades estatales, en este
momento sopesan un déficit de aproximadamente $600,000 millones de pesos; el
recorte a las transferencias del Gobierno Central de $1,73 billones de pesos en
el año 2000 a
$1,67 billones en el 2009; además, las universidades, a través de los convenios
de concurrencia, han sido obligadas a asumir el pago del pasivo pensional, lo
que las ha llevado a que se acojan (como la Universidad del
Atlántico) a la ley 550, o de quiebras. Esto derivó en un portentoso Movimiento
Universitario Multiestamentario sin precedentes, movilizándose continuamente,
pronunciándose con frecuencia, y colmando en repetidas ocasiones la inmensa
Plaza de Bolívar en Bogotá.
A pesar de la magnífica actividad desplegada por dicho
Movimiento la crisis no ha menguado y las respuestas emitidas por el gobierno
de Álvaro Uribe no ofrecen ningún tipo de solución.
Del escenario anterior no es ajena nuestra entrañable
Universidad Popular del Cesar. Su exiguo presupuesto en el año 2009 de $38.370.531.643, de los que cerca del 53%
(20.093.033.071) son rentas o recursos propios y de ellos $15.342.372.843
provienen del cobro de la matrícula de pregrado. La Nación sólo
transfiere $ 18.277.498.572 (al año 2010 la transferencia estatal se
estima en $20.059.400.000), siendo este el problema esencial de la UPC (le siguen la cuestión de
la democracia y la calidad académica).
Desglosando el presupuesto de gastos de la UPC del 2009, nos encontramos
con que $35.493.397.731 figuran como Gastos de Funcionamiento, pero lo anterior
no ha redundado en condiciones dignas para su profesorado, sea de planta,
provisional, catedrático u ocasional, sino en una abultada e ineficiente nómina
que coadyuva, junto a las políticas gubernamentales, al desangre de la Institución.
Dentro de los casos a resaltar, observamos que las
transferencias estatales a algunas universidades serán de la siguiente manera
en el año 2010: Universidad de la
Guajira , $12.650.500.000; Universidad de Sucre,
$12.235.700.000; Universidad Del Magdalena, $32.629.600.000; Universidad del
Tolima, $30.836.600.000; Universidad de Pamplona, $22.939.500.000; Universidad
del Quindío, $37.129.100.000; Universidad de la Amazonía ,
$17.407.300.000., por señalar algunos casos. Pero más preocupante aún son las
astronómicas cifras a que son obligadas a pagar las Universidades Públicas por
concepto de la concurrencia en el pago del pasivo pensional, a saber:
Universidad Nacional de Colombia, $146.313.600.000; Universidad del Cauca,
$15.477.000.000; Universidad de Caldas, $14.378.300.000; Universidad de
Córdoba, $24.785.500.000; Universidad Tecnológica del Choco, $1.389.700.000;
Universidad Tecnológica de Pereira, $12.377.200.000; lo cual nos da un total
aproximado de $214.721.400.000, cifra escandalosa y ruin.
A lo anterior le debemos sumar la propuesta de reforma a
la ley 30 que profundiza la privatización de las universidades, a través de
mecanismos como la autofinanciación, los subsidios a la demanda y el menoscabo
a la Autonomía
Universitaria , experimentos ensayados ya, con fatídicas
consecuencias.
Estos y otros problemas, que por la brevedad del espacio
no toco, son los que nos motivan a continuar activamente en la lucha por la
defensa de la educación, la población expoliada, en general, y por la dignidad
de nuestro país. Y esa misma actividad, hoy, nos genera la responsabilidad de
asumir la primera posición en la línea de combate por salvaguardar estos
honorables principios.
La loable labor de educador es el motor para la
construcción del desarrollo autónomo de nuestro país, para la edificación de
unos nuevos cimientos, verdaderamente democráticos, por eso, y con la plena convicción de seguir en
la brega por la causa que durante décadas y conjuntamente hemos defendido, extendemos
un afectuoso saludo y un caluroso abrazo a ustedes, miembros distinguidos de la
prestigiosa ASPU.
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